Playas de Huelva

Playas de Huelva

El Paraje Natural Marismas de Isla Cristina rodea la localidad entre su especial salinidad. Desde el centro del casco urbano podrá pasear hasta topar con la Mar…en femenino, como debe ser por estas tierras. Paseos marítimos, puentes  de  madera y caminos bien trazados facilitan el acceso a cualquiera de sus playas. Una línea costera que alterna los ambientes familiares con los turísticos; por ello, podemos encontrar maravillosos merenderos, campings muy bien dotados, lugares de restauración variadísimos y alojamientos de gran calidad y atención; tanto en la propia Isla Cristina como alrededores. Conozca la tierra donde las fábricas de salazones alcanzan su esplendor, donde la tonadilla carnavalera va sonando entre sus calles hasta arribar a Puerto, y descubra el encanto de ‘El Cantil’ donde cada agosto es agasajada la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. Visite sus alrededores y comprobará las bellezas de este rincón; sorpréndase con  el Palomar de la Huerta Noble, sito en la Redondela; el Molino Mareal en las inmediaciones del Pozo del Camino; y la parte más moderna, con sus alojamientos y servicios complementarios que van dando paso entre pinares, dunas y playas a Islantilla; playa compartida con Lepe, que desde principio de los ’90 se ha ido con- solidando en una de las ofertas turísticas más vanguardistas de la costa y de la provincia.

Podemos enmarcar nuestra maravillosa costa desde la desembocadura del Guadiana hasta la del Guadalquivir; desde Ayamonte a Almonte, o más concretamente, desde la playa de Isla Canela hasta la playa de Castilla, en su extremo más oriental, bañando Doñana.

 

Ríos conocidos en la geografía española, que junto a los onubenses Tinto, Odiel y Piedras, llegan mansamente al océano Atlántico, en el suroeste de la península. Municipios hospitalarios y alegres que acogen playas que sobrepasan los 120  km de arena fina y dorada, suave, casi blanca por momentos; y acariciada por una mar  salada  que  impregna el carácter de su gente, marinera y pesquera por tradición e historia. El terremoto de Lisboa, en 1755, castigó duramente todo este dulce rincón del sur peninsular; sin embargo la naturaleza del mismo y su gente consiguieron darle nuevamente la vida que se merece.

Cerca de 3.000 horas de sol nos acompañan durante el año, pocos días de lluvia y una temperatura media anual superior a 18 grados. Con estos ingredientes de inicio, la costa onubense se presenta atractiva a los visitantes y residentes de Huelva; pero si, además, añadimos que tras estas playas la naturaleza sigue bien presente con espacios protegidos de gran interés, entonces, mejoramos la oferta.

 

Una costa a la que el acceso es bastante fácil y diverso. Por tren, la provincia de Huelva está comunicada con Madrid desde la propia capital con el tren Altaria; o bien mediante la conexión de Alta Velocidad, a través de la  terminal AVE en Sevilla. Si su deseo es llegar por aire, los aeropuertos de Faro (Portugal) y Sevilla están a escasos 100 km de la capital onubense. Por carretera, la autopista A-49 (Huelva- Sevilla) y la E-1 (Ayamonte-Portugal), enlazan perfectamente a modo de “peine” con el litoral onubense, playas y municipios bien localiza- dos. Por mar, existe una línea regular de ferry entre Huelva y Canarias, enlaces internos con carácter recreativo y tradicional, además del acceso a través de los numerosos puertos deportivos existentes en los municipios costeros.

El litoral onubense se prepara una vez más para recibir en sus municipios a todos aquellos que quieran disfrutar del encanto de estas tierras: Ayamonte, Almonte, Cartaya, Isla Cristina, Lepe, Moguer, Palos, Punta Umbría y una anecdótica presencia de Lucena son los encargados de refrescar la provincia onubense con sus playas. Playas abanderadas por el reconocimiento europeo o la ‘Q’ de calidad turística certificada; y una Naturaleza en mayúscula encabezada por el Parque Nacional de Doñana - Reserva de la Biosfera, Patrimonio de la Humanidad y zona  de  especial de protección de aves- que abre el telón, dando paso a otros espacios menores en extensión; relevantes y característicos, que complementan el litoral de Huelva.

 

Localidades costeras que en los últimos años ha notado un sensible crecimiento en infraestructuras hoteleras y de servicios en general. Calidad en alojamientos diversos, campos de golf, puertos deportivos, centros de exposiciones y congresos, restauración, centros comerciales y un sinfín de comodidades al alcance de todos

 

Pero además no podemos olvidarnos de todas las barriadas y municipios que contienen en su historia un rico patrimonio artístico y cultural; festividades religiosas y civiles de renombre, monumentos y personalidades de gran relevancia; y sobre todo, una identidad en cada uno de ellos merecedora de ser conocida a través de su gente y de su peculiar urbanismo o elementos arquitectónicos tradicionales, derivados en gran parte, por la vida estrechamente relacionada con la mar, la pesca y su industria.

 

Recursos gastronómicos de primer orden, en los que el pescado fresco y el marisco son los grandes protagonistas del litoral. También podemos encontrar deliciosos postres típicos, vinos estupendos o fresas y naranjas que alegrarán el paladar de todos los comensales. Unas Playas de Huelva y su entorno, que le atraparán de día por su clima, por su luz, por su alegría; la caída de la tarde le asombrará desde cualquier punto de la costa; y de noche, un consejo: déjese llevar por la brisa marinera y descubra la riqueza de estos pueblos.

 

Huelva

Playa de El Espigón.

Prácticamente, tan sólo dos décadas ha tardado la naturaleza en obsequiar a Huelva con una segunda playa. Nacida por razones circunstanciales de la actividad portuaria, con la creación del Dique Juan Carlos I; la acumulación de arena en su parte oceánica  ha dado como fruto una playa virgen inmersa en el Paraje Natural de Marismas del Odiel; para de alguna manera evocar otros tiempos junto a la Punta del Sebo. Dos kilómetros y medio de paz, de tranquilidad, donde el residente y visitante de la capital encuentra su escapada ideal para sobrellevar las calores del verano, y los amantes de la pesca pueden practicar su actividad favorita.

 

Refrésquese en este bello lugar, y a  la vuelta, en Huelva, conozca sobre la huella británica que, lógicamente, también ha quedado impregnada en la capital a través de barrios, muelles, edificios civiles y el decanato del fútbol español con el Recre.

 

Visite sus monumentos religiosos y civiles en el casco antiguo y alrededores; pasee por sus calles comerciales, en el Centro, en la Isla; y sienta la vida que por aquí se desprende. Conozca Huelva desde arriba: El Mirador de El Conquero o el Parque Alonso Sánchez serán buenos lugares para entender algo más el desarrollo de esta ciudad, enclavada entre marismas y estrecha- mente relacionada con la pesca.

 

El descubrimiento de América se gestó por estas tierras, en Palos y Moguer, pero lógicamente Huelva participó activamente en el proyecto y el Monumento a la Fe Descubridora así lo manifiesta. Descubra, al igual que lo hiciera Colón, la ciudad tartéssica, la Onuba de los romanos o la Welba árabe. Descubra sus nuevos espacios como el Parque Moret, inmenso, virgen, irregular en sus trazados y por ello singular; la avenida de Andalucía donde el orden, naturaleza y recreación tienen cabida.... sienta una nueva Huelva y disfrute de su historia.

 

Palos de la Frontera

Playas Puente del Vigía y de Mazagón - compartida -

La ‘Casa del Vigía’, construida a principios del s.XX para funciones de vigilancia,  control,  balizamiento y orientación para los puertos de Mazagón y de Huelva. Es, en la actualidad, un bello edificio restaurado fielmente y sostenido sobre 16 postes de hormigón armado, probablemente la primera construcción realizada con este material en Andalucía; y cuya gestión será llevada a cabo por el ayuntamiento palermo para fines culturales, que preside un coqueto rincón de la costa que continua en Mazagón. Seis kilómetros de playa posee Mazagón, localidad mancomunada entre Palos y Moguer. Aguas tranquilas, nueva infraestructura turística y de servicios, y una oferta destacada en la navegación deportiva representada principalmente en su moderno puerto, estratégicamente situado en el camino de ida y vuelta para el Mediterráneo. Regatistas, amantes del windsurfing, aficionados a la pesca, motor, y vela…el agua de esta parte del litoral se colorea con las prácticas náutico-deportivas.

 

La imprescindible visita a Palos, cuna del Descubrimiento de América como lo atestigua la historia y las muchas muestras colombinas que existen en el municipio: Monasterio de La Rábida, Muelle de las 3 Carabelas, la iglesia de San Jorge, la Fontanilla, Casa- Museo Martín Alonso Pinzón…visite también la laguna de Palos y las Madres y su maravilloso entorno, avisando la cercanía de Doñana.

 

Tierras palermas marineras ha cambiado su principal actividad económica, la pesca y labores de secano por la nueva agricultura de regadío, donde el fresón y los cítricos han alcanzado un notable mérito gastronómico. Tierras palermas donde poder recrear el paladar con chocos guisa- dos con patatas, caballa con tomate, vino mosto u hornazos de almendra en cualquiera de sus muchos locales, tanto en el propio Palos como en los alrededores. Viva sus fiestas, por abril las de San Jorge, su patrón, y en agosto las de la Virgen de los Milagros, sin olvidar las efemérides relacionadas con el descubrimiento de América (3 de agosto y 15 de marzo).

 

Moguer

Playas de Mazagón –compartida-, de El Parador, de Rompeculos y Torre del Loro.

Además del litoral compartido con Palos (Mazagón),  Moguer  ofrece en los alrededores de su municipio, playas y lugares para no olvidar. A partir del Parador Nacional Cristóbal Colón, el visitante se olvidará por completo del mundo urbano para ir adentrándose en un litoral prácticamente virgen, casi inexplorable. Pinares, acantilados, dunas y playas dibujan un espacio ideal para la práctica del nudismo-naturismo  en unos cinco km, hasta topar con la Torre del Loro. Incluidos sus médanos milenarios en el Espacio Natural de Doñana, la Playa del Parador y sus escarpes frente al mar que alcanzan una altura inusual, le invitarán  al disfrute del paisaje, camine entre la suave arena y la graciosa espuma que dejan las olas al retirarse, y dese un chapuzón. Juan Ramón Jiménez, Premio Nóbel de Literatura,  nació en Moguer y ésta conserva perfectamente sus huellas: Monumento, Casa Natal, Casa-Museo y calles encabezadas por fragmentos de sus escritos en pintorescos azulejos; que hacen aún más bella a una localidad cargada de historia, patrimonio y vida.

El Descubrimiento de América se hace aquí visible con el Convento de Santa Clara y su iglesia fortificada, el Convento de San Francisco que contiene en su interior un legado archivístico de renombre, además de otros edificios, iglesias y rincones, que endulzados con la repostería típica del lugar, el vino de naranja o las quesadillas conseguirán que no se olvide fácilmente de esta localidad.

 

A comienzos  de  septiembre  acuda a sus Fiestas Patronales de Monte- mayor o acérquese a su Romería el segundo domingo de mayo, donde entre sevillanas y fandangos se acercará al arte respirado en su Festival de Cante Flamenco durante el mes de julio. Y goce durante todo el verano de su Festival Luna de Verano, en espacios monumentales al aire libre, la calidad de los mejores espectáculos de vanguardia.

Almonte

Playas de Torre del Loro, de Castilla y de Matalascañas.

La Torre del Loro (s.XVI), derruida en la actualidad, pero activa en el pasado, al igual que las demás del litoral por su función de vigía ante los ataques piratas; nos ofrece uno de los lugares más tranquilos y vírgenes de nuestra costa; y curiosamente el punto de encuentro territorial entre cuatro municipios: Palos, Moguer, Lucena y Almonte, que ‘visitará’ rápidamente con sólo rodear la torre. A partir de los acantilados del Asperillo, monumento natural declarado por la Junta de Andalucía, la playa de Castilla avanza hasta el extremo más oriental de la costa, refrescando y aportando más vida a Doñana, Patrimonio de la Humanidad y lugar donde los almonteños adoran a su Virgen, en la aldea cercana de El Rocío, celebrando su Romería -de gran renombre mundial-, que acoge en menos de una semana a más de un millón de personas.

Matalascañas también tuvo su torre: Torrelahiguera, pero al igual que la anterior, su estado es sólo testimonial, curiosamente volcada sobre la playa. No obstante, hoy en día se erige un interesante Centro de Interpretación del Litoral, que recuerda a estas construcciones defensivas costeras y lleva el nombre de ‘Torre Almenara’; además podrá disfrutar en la localidad de un acogedor Parque Dunar y del Museo del Mundo Marino que se ubica en su interior.

 

Doñana, El Rocío, Matalascañas y sus playas, atractivos suficientes para acercarse a estas tierras almonteñas y a su núcleo principal: Almonte. Municipio con tintes barrocos sobre mudéjar en sus calles, edificios e iglesias. Municipio con sabor a vinos afrutados y espumosos, donde el caballo toma un protagonismo inusual, con ferias, competiciones y la ‘saca de las yeguas’ cada 26 de junio, tradicional y única en el mundo, por su escenario natural y sorprendente: las marismas de Doñana.

 

Ayamonte

Playas de Isla Canela y Punta del Moral.

La capital del Marquesado nace en la desembocadura del Guadiana y llega al mar por sus casi 7 kilómetros de playa, refrescando las barriadas de Isla Canela y Punta del Moral. Arena dorada y aguas tranquilas encontrará en estos parajes, cargados de historia como lo atestiguan su mausoleo ro- mano (Bajo Imperio, siglo IV d. C.) o la Torre de Canela (s. XVI). Llegue a su puerto deportivo, con un calado de bocana de 2,5 m y más de 230 atraques; visite sus inmediaciones y encontrará alojamientos, restauración y un urbanismo moderno que contras- ta con la antigua aldea de pescadores que aún conserva. Allí, perciba el olor a mar, acomódese y saboree algún plato tradicional, arroz a la marinera, atún encebollado, deliciosas coquinas o déjese llevar por las sugerencias de los lugareños.

 

El campo de golf, de 18 hoyos también podrá ser una buena opción donde disfrutar; practicar actividades náuticas, subir el Guadiana algún día merece la pena. Por su- puesto, búsquese tiempo para visitar Ayamonte, ciudad última por donde se acuesta el sol y va dejando luces que le asombrarán en un bonito escenario. Entre el puerto y la dársena, desde lo más alto del Barrio de la Villa o desde el Parador Nacional, alrededor del puente del Guadiana hacia Portugal. Pasee por el puerto, por el parque, por sus calles, desde la Plaza de la Laguna al Paseo de la Ribera   y podrá comprobar que la tradición comercial adquirida por su carácter fronterizo no ha perdido su lugar; contemple el rico y variado patrimonio religioso – Las Angustias, El Salvador, San Francisco…- edificios civiles con historia; y, por supuesto, compagine sus baños con el Festival Internacional de Música o con su Premio Nacional de Pintura, celebrados en agosto y septiembre, respectivamente; además de festejar las fiestas patronales correspondientes en los núcleos de Ayamonte, Punta del Moral, Isla Canela o El Salvador. Y si quiere adelantar su visita, elija la Semana Santa y encontrará en esta localidad una de las más afamadas por estas tierras, por su tradición y solemnidad, por su imaginería y hermandades.

 

Isla Cristina

Playas de El Cantil, de Punta del Caimán, de Santana, Central, del Hoyo, de La Casita Azul, de La Redondela y de Islantilla –compartida-​​

Isla Cristina y sus playas  nacieron del mar en 1755; lo del Carnaval fue más tarde, pero jamás se paró, ni en los peores momentos, de ahí su actual importancia. Divertida y acogedora; marinera y pesquera como lo demuestra su puerto y lonja, de las más importantes en el escenario nacional en la compra-venta de pescado fresco. Enclavada entre marismas, pinares y playas, Isla Cristina ofrece en estas últimas, variedad y cantidad, pues contando los propios y mancomunados, posee algo más de 13 km. El baño refrescante ideal para sus visitantes, pueden complementarlo practican- do algún deporte de vela o motor en sus aguas, por ejemplo; o combinarlo gustosamente con algún plato típico: raya en pimentón, atún con tomate o con lo que se lo quieran adornar, la “coca isleña” como postre o para el café, y lógicamente no se vaya sin probar la gamba de Isla Cristina.

El Paraje Natural Marismas de Isla Cristina rodea la localidad entre su especial salinidad. Desde el centro del casco urbano podrá pasear hasta topar con la Mar…en femenino, como debe ser por estas tierras. Paseos marítimos, puentes  de  madera y caminos bien trazados facilitan el acceso a cualquiera de sus playas. Una línea costera que alterna los ambientes familiares con los turísticos; por ello, podemos encontrar maravillosos merenderos, campings muy bien dotados, lugares de restauración variadísimos y alojamientos de gran calidad y atención; tanto en la propia Isla Cristina como alrededores. Conozca la tierra donde las fábricas de salazones alcanzan su esplendor, donde la tonadilla carnavalera va sonando entre sus calles hasta arribar a Puerto, y descubra el encanto de ‘El Cantil’ donde cada agosto es agasajada la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. Visite sus alrededores y comprobará las bellezas de este rincón; sorpréndase con  el Palomar de la Huerta Noble, sito en la Redondela; el Molino Mareal en las inmediaciones del Pozo del Camino; y la parte más moderna, con sus alojamientos y servicios complementarios que van dando paso entre pinares, dunas y playas a Islantilla; playa compartida con Lepe, que desde principio de los ’90 se ha ido con- solidando en una de las ofertas turísticas más vanguardistas de la costa y de la provincia.

Lepe

Playas de Islantilla –compartida-, de La Antilla y de Nueva Umbría.

Las playas de Lepe se inician en Islantilla, donde la planificación y el urbanismo, la naturaleza y la sencillez se han ido conjugando sabiamente entre isleños y leperos para ofrecer   al visitante y residente las mejores comodidades. Instalaciones hoteleras, deportivas y de recreo; sobre sus laderas, campo de golf fundado en 1992, acogiendo en su camino varios trofeos de  reconocimiento  nacional e internacional. La Torre del Catalán, situada desde el S. XVI por es- tos lares, ha sido testigo del avance de estas playas, de su gente pesquera, del inicio de un turismo familiar, de las nuevas corrientes nudistas… todo un recorrido en el estuario del río Piedras, que da nombre al Paraje Natural de Marismas y su Flecha de Nueva Umbría.

El puerto pesquero de El Terrón da paso a un lugar lleno de tradiciones, donde la variedad gastronómica marinera está bien presente. La Virgen de la Bella, desde Lepe, marca la fe por estos territorios; en primavera con su romería y en septiembre con sus fiestas, además de las Patronales celebradas en agosto conjuntamente con San Roque. La vida en este municipio sigue latente desde su paseo “cuadrao”, que ha conocido a leperos que por circunstancias históricas han cambiado de la agricultura de secano a la de regadío con su fresón por bandera, y de la pesca al turismo. Rodrigo de Triana, lepero natal, dejó para la historia su “¡Tierra a la vista!” en cuanto al desarrollo y su futuro, siendo relevante en su  nueva agricultura con el ‘oro rojo’, el fresón, que junto a naranjas, almendras y otros, muestran una magnífica aceptación en todos los mercados, y complementan junto al patrimonio del municipio y sus casi 17 km de  playas una estupenda oferta.

Cartaya

Playas de San Miguel, de El Rompido y de Nuevo Portil.

En algo más de 4 km. de playas se reparte la costa cartayera, inmersa entre pinares y  dando  continuación a las marismas iniciadas en Lepe, rematadas en el estuario del río Piedras por una Flecha de El Rompido virgen y acogedora. Divísela desde los miradores costeros, y compruebe su magnetismo; pasee por estos parajes, suba a bordo de alguna embarcación y conozca sus recovecos. Este espacio natural protegido posee un interés ornitológico, acuícola y botánico característico. Ambiente familiar, arquitectura tradicional en la costa, puerto pesquero, terrazas donde el pescado fresco y el marisco siguen siendo los protagonistas; esto es El Rompido y Nuevo Portil.

 

No se vaya de estas playas sin compartir con El Rompido su fiesta estival, de las más animadas por estas fechas y lugares. Más hacia el interior, el lugar se ha preparado para recibir a los más exigentes: hoteles de categoría con servicios complementarios diversos y accesibles para turistas y visitantes, campos de golf, centros de congreso, parque acuático, kartódromo y siempre, el verde inconfundible de los pinares que se esparcen  y rodean a la Reserva de la Laguna de El Portil. Visite Cartaya, su fortaleza del s. XV le aguarda; su ermita, la iglesia, las Casas Consistoriales del s. XVIII con aires andaluces…sienta la vida por sus calles, el desarrollo agrícola con fresas y cítricos principalmente, y también el apego de esta gente al caballo y sus complementos que se exponen anualmente en abril; o venga en octubre para conocer la Feria Agrícola e Industrial con un bagaje importante desde 1964.

 

Punta Umbría

Playas de El Portil, de los Enebrales, de la Bota, de La Mata Negra, de Punta Umbría y de La Ría.

Rodeando la península puntaumbrieña, más de 14 km de finas playas se ofrecen al visitante en esta marinera y pesquera localidad. Pinares, sabinas y enebros dan el verdor preciso, para junto al azul del cielo y de la mar colorear este paraíso escondido redes- cubierto por los ingleses ‘mineros’ a finales del s. XIX.

El paso de los británicos quedó patente durante años con sus típicas casas de madera construidas sobre pila- res entre dunas y pinares; aunque hoy sólo podemos disfrutar de algunas en el paseo de la Ría que conservan el aire de las antiguas ‘Casas de Salud’ inglesas; además de la Casa Museo de los Ingleses, réplica de las de otros tiempos; y algunos edificios civiles inspirados en la época pero con tintes vanguardistas. Otra Torre almenara, la de la Umbría – iniciada en 1577 y finalizada en 1614 -, aglutinó a su alrededor los inicios de este pueblo eminentemente pescador, y como si de agua se tratase, fue inundando sus alrededores hasta conformar la actual Punta Umbría, que en épocas estivales llega a multiplicar su población por 10, con veraneantes que desean una vez más disfrutar de estas playas o descubrirlas como hicieran otros.

 

Desde El Portil, con su Reserva Natural de la Laguna, hasta la Punta de la Canaleta, playas ininterrumpidas a complementar con La Ría, donde el baño familiar y juvenil se mezcla con embarcaciones pesqueras y de recreo, repartidos entre sus muelles, puerto pesquero y lonja. Aún se conservan los tradicionales puestos de camarones y cangrejos en sus calles y en la plaza  Pérez  Pastor  al  caer  la tarde, junto al Muelle de las Canoas; de donde partir hacia Huelva capital entre las Marismas del río Odiel, y gozar de un bello paraje natural. Aún podrá degustar los muchos platos típicos del lugar, indudablemente, los aportados por su actividad diaria: ‘pescaíto frito’, sardinas asadas, guisos marineros de rape y marisco en abundancia, por citar algunos. Viva con su gente la festividad del Carmen, bien presente en época estival; disfrute del buen can- te flamenco en su peña, alterne por  la calle Ancha con toda la hostelería y comercio que ofrece, pasee por sus barrios, conozca a su gente y disfrute de sus principales avenidas: la de Andalucía, la del Océano, la nueva entrada que entre su arboleda típica, senderos y carriles de bici, nos ofrece una zona emergente donde se ha desarrollado un complejo turístico de altos vuelos, con hoteles, centro de congresos, centro comercial y servicios varios; que, aún entre pinos, sabinas y enebros, sigue manteniendo la huella puntaumbrieña.

 

Datos de Interés

(Toca el teléfono para llamar)

 

Oficina municipal de Turismo de Ayamonte

959 320 737

 

 Oficina de Información Turística de El Rompido-Cartaya

959 391 397 

 

 Centro de Interpretación Puerta del Atlántico de Huelva

959 541 817  

 

 Punto de Información Turística Huelva

959 251 218 

 

 Oficina de Turismo Casa Patio San Francisco de Isla Cristina

959 332 694

• Oficina de Turismo de Islantilla
959 646 013

• Oficina de Turismo de Lepe    
959 625 020

• Oficina municipal de Turismo de Mazagón
663 879 634

• Oficina de Turismo de Moguer
959 371 898

• Oficina de Turismo de Punta Umbría
959 495 160